Los mutantes están en
peligro. Y eso que parecía que después
de la lucha entre los mutantes que lidera
el Profesor Xavier (Patrick Stewart) y
los que encabezaba el maléfico Magneto (Ian
McKellen), las aguas habían llegado a su
cauce. Ahora el malvado ha sido
encarcelado en una cela de vidrio de
donde es imposible escapar. Aunque por
suerte, Mística (Rebecca Romijn-Stamos)
aún sigue libre, y puede ayudarle en su
intento de fugarse.
Pero ahora la amenaza viene por parte del
militar científico William Stryker (Brian
Cox), quien intenta por todos los medios
eliminar a los mutantes gracias a la
puesta en marcha del Acta de Registro de
Mutantes, tras la que se esconde la
manera de acabar con ellos. Y sobre todo
después de que un nuevo y desconocido
mutante, Rondador Nocturno (Alan Cumming),
atacara al presidente de los EE.UU. en el
mismísimo Despacho Oval de la Casa
Blanca. Así, Xavier ordena a Jean Grey (Famke
Janssen) y Tormenta (Halle Berry) que
busquen y lleven a la mansión-escuela a
Rondador con el fin de saber lo que ha
sucedido.
Por su parte, Lobezno viaja al lago
Alkali para averiguar algo sobre sus
orígenes, aunque allí no encuentra nada.
Cuando vuelve a la mansión, se encuentra
con comandos especiales que tienen como
misión atrapar a todos los mutantes,
veteranos y noveles. Por suerte, Lobezno,
Pícara (Anna Paquin), Iceman (Shawn
Ashmore) y Phyro (Aaron Stanford) logran
escapar. Menos suerte tienen Xavier y
Cíclope (James Marsden), que son
atrapados cuando van a visitar a Magneto.
Éste último logra escapar finalmente de
la prisión con la ayuda inestimable de
Mística. Ahora ha llegado el momento de
que todos los mutantes unan sus fuerzas
si no quieren desaparecer de la faz de la
Tierra.
Si la primera entrega ya
era un excelente exponente del mejor cine
de acción y entretenimiento que podía
ofrecer Hollywood, esta segunda parte no
defraudará a nadie en ese sentido.
Trepidante en sus dos horas de metraje,
palpitante de principio a fin, sin
parones ni momentos aburridos que
entorpezcan la narración, todo en la
película de Singer desprende
entretenimiento y emoción por lo que
está sucediendo en pantalla.
Bryan Singer ya lo había logrado con la
primera parte, X-Men
es, sin lugar a dudas, una de las mejores
adaptaciones de un cómic a la gran
pantalla, además, resultó ser una
excelente película de acción, divertida
e inteligente, una aventura en la que los
personajes principales estaban dotados de
identidades complicadas e interesantes y
de ninguna manera resultaban planos o
estereotípicos.
En esta segunda entrega la acción y el
despliegue de efectos visuales siguen
siendo el principal reclamo del film, y
hay que asegurar que, en este aspecto, la
película es sencillamente espectacular.
Las escenas de acción son, a la par que
trepidantes, tremendamente ingeniosas,
resultan divertidas, emocionantes y, en
ocasiones, abrumadoras.
Pero, aparte de la magia digital, la
película vuelve a centrarse
descaradamente en la psicología de sus
personajes y, sobre todo, en la del X-Men
más interesante de todos, Lobezno;
solamente con la historia asociada a este
"mutante" daría para un film
aparte. Los demás miembros del reparto
reciben casi la misma deferencia que
Logan, como resultado de esto, el
desarrollo de los personajes se torna
complejo e interesante, mucho más
profundo de lo que cabría esperar en una
producción de este tipo.
Realmente el metraje se queda corto y uno
tiene la sensación de que es más lo que
aun queda por contar que lo ya visto en
pantalla. La trama de esta segunda parte
nos ofrece un acertado giro argumental
que la hace aún mejor película, más
adictiva e interesante, una aventura que
deparará más de una sorpresa al
espectador. La peculiar historia que
desarrolla el film consigue tenernos en
vilo durante toda la proyección.
La inclusión de nuevos personajes, como
Rondador Nocturno o el General William
Stryker (un genial Brian Cox), y la ya
explícita presencia de temas como la
intolerancia y el racismo, el miedo a lo
diferente, que en la primera película se
intuían y en esta ya se palpan de forma
clara, son otros aspectos destacables de
esta recomendable obra de ficción. El
resultado final es un film inteligente y
divertido, una gran adaptación del
cómic, y otra estupenda pieza de una
saga de películas que, por el bien de
todos, debería tener una tercera parte.
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