El desalojo y derribo de
una antigua casa, con todos sus muebles,
su abundante biblioteca y su cargamento
entero de memoria personal, constituye el
punto de arranque de Mercado de
futuros, película documental que
intenta trazar algunos rasgos del nuevo
aspecto del mundo. La cámara se asoma a
la fiebre del mercado inmobiliario,
convertido en una feria del espectáculo
y promesa del enriquecimiento o del
paraíso, a los brokers de la inversión
financiera y a los gurús y predicadores
del éxito y la mitología empresarial.
De fondo, queda una mirada sobre la
virtualización del espacio urbano, el
desalojo de la memoria personal y
colectiva, y la banalización de sueños
y deseos, convertidos finalmente en pura
mercancía.
|