Lurgan, Irlanda del Norte,
1975. Una guerra civil de bajo nivel se
ha ido gestando, con el IRA que apunta a
legitimistas británicos y la Fuerza de
Voluntarios legitimista del Ulster que
exige la venganza contra católicos que
ellos consideran militantes republicanos.
Alistair Little, de 16 años, es el
líder de una célula UVF impaciente por
derramar sangre. Él y su cuadrilla
reciben el visto bueno para matar a un
joven católico, James Griffin, como una
represalia y advertencia hacia los otros.
Cuando se perpetra el golpe, Joe Griffin
- el hermano pequeño de 11 años del
objetivo - mira con horror a su hermano
con un tiro en la cabeza.
Treinta años más tarde Joe Griffin y
Alistair deben encontrarse, ante la
cámara, de cara a una reconciliación.
Alistair ha cumplido su condena, y la paz
se ha establecido en Irlanda del Norte,
pero sin que el equipo de producción lo
sepa, Joe Griffin, no viene al programa
para darle un apretón de manos si no
para clavar un cuchillo al asesino de su
hermano en directo.
DETALLES
DE LA EDICIÓN
Región: B
Video: 16:9
Resolución: 1080p
Audio: Dolby Digital 5.1
Español, Catalán, Inglés
Subtítulos: Español
Fecha de Lanzamiento: 01/02/2012
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EXTRAS:
Menús Interactivos
Acceso Directo a Escenas
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Una mirada diferente a la
muy manida, cinematográficamente
hablando, cuestión terrorista. Siendo un
jovenzuelo imberbe, Alistair Little, que
desea demostrar su valía
ante el UVF protestante en Belfast,
asesina a un pobre diablo católico ante
la mirada atónica de su hermano, el
niño Joe Griffen. Años después, la
televisión ha arreglado un cara a cara
entre el terrorista arrepentido, y la
víctima marcada por el terrible
asesinato. Puede ser la ocasión de la
reconciliación y el perdón, o bien
puede emanar el deseo de venganza.
Sorprende, para bien, el tratamiento del
alemán Oliver Hirschbiegel, a partir de
un inteligente guión de Guy Hibbert, del
conflicto en torno a Irlanda del Norte.
Se obvia aquí cualquier aproximación
política a la cuestión para abordar el
drama personal de los dos protagonistas,
repleto en ambos casos de matices. En tal
sentido conecta el film con El
hundimiento, donde la mirada se centraba
en las personas y su humanidad (o falta
de ella), de Hitler y compañía. Así,
Alistair está realmente compungido, pero
es el hombre que sabe que nunca podrá
alcanzar la paz completa, que trata de
ayudar a otros terroristas arrepentidos,
pero es incapaz de ayudarse a sí mismo y
está solo, que entiende el odio visceral
de las víctimas que no perdonan.
Mientras que Joe ha sido capaz de formar
una familia, pero vio cómo se
desintegraba la suya, le ha perseguido el
complejo de culpa de no haber hecho algo
para detener al hombre que disparó a su
hermano, y en el fondo lo único que
desea es verle muerto.
La estructura narrativa está preparada
para conducir al encuentro entre los dos
hombres. De modo que el reto de
Hirschbiegel era responder a las
expectativas, no defraudar. Y lo supera
tomando riesgos, de un modo inesperado
que permite no caer en el tópico, un
vibrante clímax del que no es cuestión
dar aquí detalles. Estamos también ante
una película de actores, y Liam Neeson y
James Nesbitt están sensacionales.
Apoyan bien los secundarios,
especialmente Anamaria Marinca, ayudante
del programa televisivo, y que asume el
papel de confidente de uno y otro antes
de que se produzca el encuentro.
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