Ha llegado el momento de
llevar la franquicia aún más allá.
Gracias a la calidad gráfica
característica de Guerrilla, la
compatibilidad con el nuevo mando de
movimiento PlayStation Move y la nueva
generación de televisiones en 3D,
Killzone 3 no se parecerá a
nada que hayas experimentado antes.
Visari ha muerto, pero la guerra está
lejos de acabar. Las fuerzas Helghast se
reagrupan bajo un nuevo liderazgo y es
hora de huir del holocausto nuclear de la
ciudad de Pyrrhus e intentar salir del
planeta Helghan. El primer asalto ha sido
para los soldados ISA, pero afrontan la
llegada de nuevos batallones Helghast
armados con nuevo material de inmenso
poder. Es evidente que el mayor desafío
está por llegar...
Killzone 3
arranca inmediatamente después de los
hechos acontecidos en la segunda parte.
Tras una breve introducción en una base
situada en un helado paraje, nos
encontramos en medio del caos: Visari
acaba de ser abatido a manos de los ISA y
Pyrrhus, la capital de Helghan, yace
destruida bajo un enorme hongo nuclear
producido por un arma nuclear que el
mismo ordeno detonar.
Los mandos ISA discuten sobre la fatal
decisión de ejecutar al líder de
Helghan (el capitán Narville tiene un
duro enfrentamiento con Rico, verdugo de
Visari), mientras el ejército Helghast,
descabezado y sin rumbo, sufre un vacío
de poder que inicia una brutal pugna
entre el mariscal Radec y Jorhan Stahl,
dueño de las fábricas de armamento y
proveedor fundamental del ejército. Los
ISA deben huir de la zona, los Helghast
claman venganza y despliegan nuevas y
poderosas armas.
Así arranca una aventura argumentalmente
muy floja. El hilo que enlaza las
diferentes fases queda reducido, en no
pocas ocasiones, a llegar de un punto a
otro y no aporta grandes novedades a la
trama general de la saga. La historia es
el talón de Aquiles de toda la
producción. Acción plana, rutinaria y
sin apenas alicientes. Una pena, porque
el diseño de los niveles es excelente,
con gran calidad gráfica y realmente
variado, pero las andanzas de Sevchenko y
compañía despiertan un interés
reducido entre los que buscamos más
profundidad en el guión. No es de
extrañar, esta saga siempre ha estado
varios pasos por detrás de la serie
Gears
of War en este
sentido.
A pesar de todo, técnicamente
Killzone 3 es un FPS
sobresaliente, de lo mejor que se puede
encontrar en PS3. La calidad de las
batallas, su gran escala y diversidad,
hacen olvidar la escasa variedad de
enemigos y la mecánica algo repetitiva
de la acción. La compatibilidad 3D y
PlayStation Move es otro aliciente a la
hora de hacerse con este título, así
como el modo cooperativo.
Guerrilla presenta un nuevo episodio de
la guerra ISA-Helghast, pero es un
episodio sin garra, sin novedades dentro
de la serie. Realmente Killzone 3
queda reducido a una huida y a un rescate,
de gran factura gráfica y técnica, pero
tremendamente plano e insulso si
atendemos a la historia que narra.
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